Aceite de oliva & Salud

El aceite de oliva virgen es un ingrediente esencial en la dieta mediterránea. En un estudio científico de la década del 50, se concluyó que a ella se debía la mayor longevidad de los pueblos que la seguían, debido a sus efectos beneficiosos sobre la salud.

La alimentación mediterránea se ha extendido como modelo a seguir en Medicina Preventiva por poseer muchas sustancias protectoras, siendo las más relevantes las antioxidantes, que se encuentran sobre todo en el aceite de oliva virgen extra y virgen.

Si observamos la pirámide de la dieta mediterránea vemos que el aceite de oliva se consume diariamente en la preparación de distintos platos; por su aplicación como aderezo de excepcional sabor y aroma, facilita el consumo de otros productos imprescindibles para la salud como son las verduras y cereales.

El aceite de oliva posee un sinfín de efectos positivos, pasando por la conservación y embellecimiento de la piel hasta la protección contra determinados tipos de cáncer:

Ayuda a prevenir la arterioesclerosis y sus riesgos: la hipertensión arterial, el infarto de miocardio, la insuficiencia cardíaca, la insuficiencia renal y las hemorragias cerebrales.

Disminuye el colesterol malo evitando que se deposite en las arterias y aumenta el colesterol bueno.

También tiene un efecto saludable en el sistema digestivo, ya que mejora el funcionamiento del estómago y el páncreas, los intestinos, el hígado y las vías biliares, evitando la formación de cálculos en la vesícula.

Tiene efectos beneficiosos en la gastritis y las úlceras gastroduodenales y presenta una suave acción laxante.

Mejora el metabolismo y desciende el nivel de glucosa en un 12%, que sumado a su acción sobre el sistema circulatorio y el perfil lipidico, mejora la calidad de vida del paciente diabético.

Favorece la absorción de calcio y la mineralización por lo que ejerce un importante papel en la época de crecimiento y en la prevención de la osteoporosis.

Por su efecto antioxidante resguarda y tonifica la piel y otros tejidos, disminuyendo los signos de envejecimiento. También protege al organismo frente a tumores, siendo lo más estudiado su beneficio sobre el cáncer de mama, próstata, colorrectal y uterino.

Posee además, propiedades antiinflamatorias y analgésicas.

Resumiendo, podemos decir que, además de su aroma delicioso e inigualable sabor, el aceite de oliva virgen alimenta, cura, estimula y purifica el organismo. Los hábitos de vida saludables, como lo son la actividad física continuada, el placer de la buena mesa y un reposo adecuado, son el complemento ideal de la dieta mediterránea y del consumo del aceite de oliva.